lunes, 12 de diciembre de 2011

Valencia. Parte I.

Después de que el miércoles de la semana pasada acabara los exámenes, mis padres como recompensa por haber aprobado todo, cogieron un hotel en Benidorm, para ir en el puente, de martes a viernes.
Así que el lunes mi hermana y yo tuvimos que llevar el justificante de que el miércoles no íbamos a ir al cole y me iba a perder las maravillosas asignaturas que tenía ese día (una pena).
Bueno, sigamos, el martes nos tuvimos que levantar a las seis y media de la mañana para salir de casa a las siete y media y llegar allí sobre la hora de la comida.
Nos arreglamos y tal y nos montamos en el coche, diez minutos más tarde de lo previsto, pero bueno, más o menos salimos a la hora.
El viaje fue un  poco rollo, más o menos como todos, escuchas música, a los cinco minutos te duermes, con ella puesta, te despiertas y te das cuenta de que te la has dejado puesta y se han pasado ya como unas diez canciones y las vuelves a poner, pero te vuelve a pasar lo mismo y al final te cansas y quitas la música.
Sobre las once paramos a desayunar en la mítica cafetería de carretera, donde todo el mundo para.
Nos bebimos un vaso de leche con cola cao, acompañado con un cruasán, al que solo le eché mermelada  porque la mantequilla estaba como una piedra de dura.
Y después del desayuno, nos montamos en el coche a seguir con el viaje.
Otra vez me paso lo mismo que antes, me volví a quedar dormida, hasta que llegamos allí, que mi hermana me despertó con el típico grito de "¡Ya hemos llegado, mira se ve el mar por ahí!".
Salimos del coche, yo con el modelito que me había puesto: una camiseta de manga larga, blanca con un bolsillo marrón de terciopelo, con una chaqueta rosa de punto, unos pantalones largos y unos botines de tacón y mi madre, mi hermana y mi padre también bastante abrigados y vemos que hacer un calor, un solaco que había, y encima yo que solo me lleve ropa de invierno, me dio una rabia, no haberme llevado ni el biquini, ni unos pantalones cortos, ni nada, pero bueno, ya no podía hacer nada.
Volviendo al tema, salimos del coche, cogimos las maletas y entramos al hotel.
Una vez allí, fuimos a recepción a pedir la habitación y nos dijo el señor que por el mismo precio, había dos habitaciones con dos camas cada una, una al lado de la otra, entonces cogimos esa sin pensarlo, así yo y mi hermana nos podríamos quedar viendo la tele hasta la hora que quisiéramos.
Subimos a las habitaciones, colocamos la ropa y el resto de cosas que había en la maleta y bajamos a comer.
Como era bufet libre, nos pusimos hasta arriba, por lo menos yo. Es de esto que cuando estás en casa comes lo que hay y te quedas lleno y después llegas a un hotel, ves el bufet libre, la paella, las patatas, la carne, las salchichas con bacon... y quieres probarlo todo.
Después de tanto comer nos subimos a las habitaciones a ver la tele y a las cuatro mi padre y mi hermana se bajaron a la piscina, y yo como fue tonta y no me lleve el biquini, pues nada me quedé en la habitación con mi madre viendo "Otra Movida".
A las seis, ya por fin subieron mi hermana y mi padre de la piscina, nos arreglamos y nos fuimos a dar una vuelta por la playa.
Yendo hacia la playa pasamos por una calle llena de tiendas y ya me puse feliz, además todas tenían rebajas.
Primero fuimos a una tienda que tenían zapatos para mi hermana y se compró unas botas y unas manoletinas al cincuenta por ciento de descuento.
Como ya era tarde y era el primer día me dijo mi madre que si quería que el miércoles, cuando mi padre y mi hermana se fueran a la playa nosotras nos íbamos de compras y yo por supuesto acepté.
Estuvimos dando una vuelta por la playa hasta las nueve, que nos fuimos a cenar al hotel, comida sana por supuesto, sobretodo yo.
Después subimos a la habitación y como estábamos muy cansados del viaje y todo, pues nos quedamos en las habitaciones viendo "Gran Hotel", que por cierto era el último capítulo de la temporada.
Al día siguiente, nos levantamos a las nueve, bueno mis padres nos levantaron a las nueve, abriendo de repente las cortinas, con todo el sol dándonos en los ojos.
Nos arreglamos y bajamos a desayunar, después fuimos a la playa y mientras mi padre y mi hermana se bañaban, mi madre y yo nos fuimos a dar una vuelta por la orilla.
Después, ya a punto de darme una insolación, de el calor que hacía y encima en pantalones largos, le dije a mi madre que si podíamos aprovechar para irnos de compras y así ya no teníamos que ir por la tarde y la podíamos aprovechar haciendo otras cosas.
Así que como mi madre me prometió el día anterior, nos fuimos de compras.
Primero fuimos a las tiendas de rebajas que vimos el martes, que por cierto al final resultó no ser gran cosa, además las cosas no eran de buena calidad, eran más o menos de los chinos, quizá un poco mejor, pero no mucho, sobre todo las de zapatos, que eran todos de plástico.
Después fuimos a otra calle donde vimos una tienda de visutería, con una mesita llena de anillo en la entrada (me chiflan), así que entramos.
Estuve como media hora probándome anillos, hasta que me decidí a comprarme uno, que por cierto es muy cuqui (como diría Aroa), y también compré una pulsera, para mi tía y mi madre se compró un collar y unos pendientes a juego.
Salimos de la tienda y al lado vimos un Zara así que también entramos, allí nos tiramos todavía más tiempo, una hora o así, yo probándome ropa y mi madre mirando. Al final, nos compramos, yo una camiseta rosa clarita, con un lacito negro, súper bonita y mi madre otra camiseta.

Ya íbamos a salir cuando nos llama mi padre y nos dice que nos diésemos prisa que ya estaban en el hotel y que mi hermana no podía entrar a la habitación a cambiarse porque nosotras teníamos la tarjeta, así que nos dimos prisa.
Llegamos, abrimos la puerta de nuestra habitación, se cambió mi hermana y sobre las dos y media fuimos a comer.
Después nos subimos a la habitación a descansar un rato y a las cinco nos fuimos a dar una vuelta.
Y pasamos por una calle donde había un montón de tiendas, de visutería de todo a cinco euros, tres euros...
Primero entramos a una de zapatos, porque mi madre se quería comprar unos.
Mientras se probaba yo estuve mirando la visutería que había y vi un collar de búho por cinco euros, parecido al que nos íbamos a comprar Aroa y yo en el Carrefour, así que me lo compré.
Y bueno mi madre se compró los zapatos.
Y de esto, que andamos un metro más y vemos una de las tiendas de todo a tres euros, entro y veo el mismo búho que me había comprado y también el mismo que nos íbamos a comprar Aroa y yo, y me dio una rabia..., pero en fin ya no podía hacer nada porque no se podía descambiar.
Bueno seguimos dando una vuelta (ya no me compré nada más) y a las nueve nos fuimos a cenar al hotel. Cenamos, yo comí pescado y un filete, y de postre vimos que había aparte de fruta, bollos..., una fondue de chocolate belga y al lado mucha variedad de fruta para comértela con el chocolate, ¡qué rico estaba!
Después de hincharnos a fruta con chocolate nos fuimos a la habitación a ver el partido del Madrid contra el Ajax y después a dormir.
Y, ya lo que hice el jueves y el viernes, os lo cuento en la segunda parte.